Caminitos del Bolsón
Bueno, bueno…no sé ni cómo empezar este mail…si hasta ahora mi viaje estaba siendo bueno, o mejor dicho, muy bueno, esta semana ha sido acojonante…
El lunes abandonè El Bolsón, pueblito de una comarca llena de encanto…ya os comenté en mi último mail…y desde hace tres dias continuo viaje hacia el sur (32 hs, de bus!!!). Ahora mismo estoy en el Calafate, y esta misma tarde me pillo un avión hasta Ushuaia, el culo del mundo…
…
Natxo, Marcos y Colin llegaron el domingo 23. Pensé por momentos que me había vuelto un poco friki…y es que su presencia, de repente, fue extraña para mi. Creo que me faltaba parte de la soledad de mi viaje, y estando rodeada de gente conocida, era mas difícil conectar con nuevas caras…supongo que, en realidad, necesitas menos al de fuera.
De todos modos, la llegada fue triunfal, con la primera gañanada incluida!...Para empezar nuestras andanzas juntos, les llevé a un sitio en el que me había quedado pillada el día anterior. Era una pequeña pizzería con un olor delicioso. Yo ya había probado sus empanadas, pero me moría por una pizza, demasiado grande para mí sola…
En fin, que llegamos allí, y pedimos unas empanadas de delicioso hojaldre para ir matando la gusa mientras escogíamos entre las 20 clases distintas de sabrosonas pizzas caseras…
ÑAM,
se me hace la boca agüita sólo de recordarlo…
Estábamos nosotros solos y tardamos un buen rato en elegir. Todo parecia estupendo, y cuando por fin nos decidimos, empezamos a comentar las distintas jugadas de nuestros respectivos viajes. Nos tomamos unas cerves, que en esta zona son artesanales, y están bien ricas…joder, con ese olor estábamos que devorábamos…
Habíamos llegado hacia las 10. De pronto, a las 12:30, la chica que nos atendia nos pidió muy amablemente que abandonásemos el local, que iban a cerrar…
…y entonces nos mimetizamos con las empanadillitas que nos habíamos tomado dos horas antes… eso es, cara de EMPANE total…está dabuti eso de elegir y no pedir la pizza… en fin, que creo que ayer mis chicos se tomaron una a mi salud!
El lunes, prontito (ejem), partimos de excursión…
Estupenda caminata…
Inicialmente, el viaje iba a durar 2 noches, 3 diítas de pateo. Íbamos al refugio de “EL HIELO AZUL”. Nos habían dicho que el trayecto duraba entre 6 y 8 horas, todo el rato en fuerte subida.
Nos levantamos tarde
Nos duchamos
Desayunamos
Salimos a comprar
•gafas de sol para la nieve
•mallas para las piernas de mis queridos compañeros,que van a estar 5 meses y no traen bàsicos (se nos olvidaron al final)
•aislantes para dormir en la montaña, que los espabilaos tampoco habían traído (Marquitos, de esta te libras)
•Pan (se acabò el dìa 1)
Y Fuimos a Internet a ver si alguien se había acordado de nosotros…
Vaya, que como somos unos Esjaus (menos colin) Expertos Alpinistas ( a partir de ahora abreviaremos con EExA), efectivamente, prontito significa a las 3 de la tarde…así que a esa hora nos pusimos en marcha caminito de…”EL HIELO AZUL”.
El sendero empezaba a unos 15 Km del pueblo, hasta donde nos llevo un taxi. Ya en sus comienzos empezó a ser emocionante. Había una pasarela tambaleante hecha de cables y tablas, de unos 50 m. de largo, de los que advierten con un cartelito de “MAXIMO UNA PERSONA”. Una vez en el otro lado, comenzamos el ascenso.
Era todo puta picada. El Bolsón está en una hondonada a 300 m.s.n.m. y había que subir hasta los 1.300. Sin embargo, las vistas eran IMPRESIONANTES.
joder otra vez!
pim,pam, pasito pasito
pim, pam,
joder con la cuesta,
pim pam…
tan soleado
El día, precioso
Había que ir siguiendo unas marcas claras clarísimas amarillas y rojas. Chapitas clavadas en los árboles… Se habían currado mogollón el sendero, y el camino estaba bien marcado. Pero como somos EExA, nos perdimos en el minuto 2!. En seguida, se vio cómo iba a funcionar el grupo.
- Colin, además de ExA (porque el no es Esjaut), se convirtió en ExBCh (Experto buscador de chapitas). Que tio, no se le escapaba ni una (bueno, menos cuando nos perdiamos durante horas, pero eso no cuenta).
- Yo también buscaba señales, pero 20 pasos detrás y con la lengua fuera, mirando plantujas para disimular el cansancio
- Natxo, decidido a buscar la aventura donde fuese, tenía que seguir adelante a toda costa (con o sin chapitas). Gallito Gallito.
- Marcos, que era un poco mas veleta, valoraba cada situación…aunque al final, la verdad, es que era un gallina. Gallina gallina. Como todos menos Natxo.
Cuá, co-co-co-cuá!!!!
Menos mal, todo sea dicho, que éramos del CGIM (Club de Gallinas Independientes del Macho) y nunca le hicimos ni puto caso; de no ser así, probablemente hoy no podría escribir este mail…
En fin. Que hacía un día espléndido, el solecito calentaba el corazón, y yo sudaba como el pollo de la gallina que era.
El paisaje se iba transformando a medida que ascendíamos. Del bosque de Coihues, oscuro y denso, pasamos al de Ñires, parecidos a las hayas pero de hoja pequeñita. El color general era verde clarito, y el paso de la luz permitia que el bosque fuese variado en especies subarbustivas (licencia forestal).
En las cotas más altas, y en general medio encharcadas por la falta de pendiente o cubiertas por una espesa capa de nieve, estaba el bosque de lengas. En esa zona duraba el frío del invierno y todavía los árboles no tenían hojas. El bosque tenía un aspecto medio tenebroso, con muchos árboles caídos por los temporales y troncos llenos de musgos secos y colgantes que la gente de acá llama barbas de viejo.
El camino se iba haciendo cada vez más difícil a pesar de que empezaba a llanear y apenas había subidas. Sin embargo, los troncos cruzados obstaculizaban el paso y muchas marcas se habían perdido.
…Empezaba a anochecer…
Con el inicio de la oscuridad, y el cansancio acumulado, se nos iba esfumando la tranquilidad. Ni Colin ni Natxo tenían aislantes (sip, efectivamente, al final se nos había olvidado comprarlos por la mañana), y la nieve era ya una constante en nuestro camino. Dormir al raso no parecia muy buena idea...y buscar chapitas perdidas era más complicado. Nos costò encontrar el refugio, hasta que por fin apareciò oculto entre los árboles. Aquello parecia la casita de los 3 ositos.
Todita de madera.
Y con una fresquera en la que habia chorizos (ÑAM)
Con estufita de leña
Y linda gatita mimosa
En fin, que os podéis imaginar la emoción…
Encendimos una buena chasca, pusimos a secar la ropa mojada por la nieve, las botas empapadas, preparamos unas sopitas, nos contamos historias (de miedo no, que si no Colin no duerme), y ya tarde, yo me fui a dormir mientras los autènticos hombres lobo se daban un paseo.
Nos levantamos reventaitos a las 12 de la mañana (lo dicho, EExA)-menos colin, que como no es Escauj, y además es medio francés, pues era un poco más madrugador.
Como la ropa seguía empapada, sobre todo las botas, nos quedamos al calorcito de la estufa hasta nuestra hora clave, las 3 de la tarde.
Aunque inicialmente habíamos pensado bajar hasta El Cajón azul, decidimos pasar una nueva noche en el refugio y hacer una pateadita corta por la zona. En principio, se podia llegar a un glaciar que no estaba muy lejos, aunque durante el paseo nos dimos cuenta de que la historia era un poco mas complicada de lo que pensabamos.
Joder con las cuestecitas. ¡Ya podìan hacer las montañas llanas!. Y joder con la nieve, que ya le podìan poner un poquito de calefacciòn, vamos, digo yo. No se veia ningun sendero, y lo único que nos guiaba era la intuición. Íbamos siguiendo un valle, para acceder a un collado, intentando alejarnos al máximo de un río que a veces se oía bajo nuestros pies, cubierto por la nieve. Cada pisada hundìa nuestros pasos más de medio metro. Eso quiere decir que, cada vez que yo estrenaba caminito en la nieve, me colaba hasta las ingles.
El ascenso era agotador. El paisaje, imponente. El frío, importante
…Y el riesgo, alto.
Poco antes de de llegar al paso de montañas vimos un agujero en el suelo de 4 m. tapado por la nieve que nos asustó. Ya habíamos visto algún hoyo parecido, pero esta vez nos dio por ser más sensatos y decidimos darnos media vuelta. Además, nevaba con fuerza y cada vez había más niebla.
FLIPANTE BAJADA!!!!! Yuhuuuuuu!!!! Nos tiramos los 4 en las capas de agua.
Lo que habíamos tardado unas 3 hs. En subir, lo bajamos en 45 min. ¡Nos lo pasamos teta!. Ja, ja! Y llegamos al refugio empapaditos de nuevo pero con mu buen rollo en el cuerpo, que estos esfuerzos siempre animan, y más si los finales son tan divertidos!
Nueva noche de tendedero y gatita en el refugio,
Nueva mañana de sopas y estufita.
Nueva salida a las 3 de la tarde…
camino de el Cajón Azul.
Justo antes de partir, Lucas, el refugiero, apareció por allí (a cobrar), y nos dijo que se estaba haciendo un poco tarde para llegar hasta allá (lo dicho EExA). Nosotros creíamos que se tardaban 4 hs. El dijo que, en invierno, era difícil bajar de las 6… Tenía razón.
El camino por la nieve, ahora de nuevo por con los macutos, se hacía pesado. Había de inicio otra fuerte subida, hasta los 1650 m., que duró más de hora y media. Había que ir agarrándose a los árboles (lengas) en la picada para no resbalar. Hasta que llegamos a una enorme pradera, en lo alto de un collado, toda la nieve reflejando el sol (por cierto, se nos olvidó también comprar las gafas en el pueblo, ups!), pero bueno, estaba precioso…aunque yo estuve un buen rato andando con los ojos cerrados para no pillarme una conjuntivitis...Natxete de lazarillo no tiene precio...
Para variar, las marcas del sendero que había que seguir habían desaparecido bajo los 2 m. de nieve, y, tambièn para variar, nos perdimos varias veces buscando la senda. Las indicaciones que nos habían dado no aparecían, pero esta vez estábamos tranquilos porque sabíamos que por ahí arriba teníamos otro refugio.
Esta vez lo encontramos sin dificultad y, a pesar de los cacareos de Natxo, decidimos no continuar el camino y quedarnos allí a dormir. No queríamos que volviese a caer la noche pateando y sabíamos que, sin pérdida, al menos quedaban 4 hs. de viaje.
Este refugio, también de madera, era muy básico y no estaba bien acondicionado. La puerta de entrada estaba cubierta completamente por la nieve, y cuando conseguimos entrar, vimos que aquello era bastante parecido a una pocilga.
Cagadillas de ratones por todos los rincones, cacharros sucios, basuras abandonadas…vaya, que nos pusimos enseguida a trabajar. Lo primero, encender un fueguecito en la estufa, porque eso sí, había bastante leña partida y sequita. Pala en mano limpiamos la entrada de nieve, y dejamos el espacio bastante apañao retirando porquerías. Cocinamos la sopita de rigor y encontramos la fresquera, que tenía refrescos y un elemento fundamental que empezaba a escasear. ¡sip! Paquetitos de Marlboro!!!
Hacía muchísimo frío, pero el cielo despejó y nos ofreció una noche espectacular de estrellas. Con todo tan nevadito, aquello estaba relindo, ché!.
Nos apiñamos junto a la estufa, e intentamos dormir en los que fue una noche bastante larga e incómoda. Pero bajo techo, al fin y al cabo…
Esta vez amanecimos pronto y pronto nos pusimos en camino. Era una mañana soleada y parecía que estábamos caminando en medio de una postal. Además, por fin el trayecto era de bajada. Como no había señales, nos perdimos de nuevo (EExA), pero esta vez, las horas de luz disponibles, nos daban cierta tranquilidad. ¡Menos mal que no habíamos continuado la tarde anterior!!. El paisaje, espectacular, nos lo habríamos perdido. Y la bajada era una peazo cuesta super empinada. Aquello, de noche, nos habría costado unos cuantos tropezones sin mucha gracia…
Cuá-co-co-co-cuá (benditas gallinitas!!!)
El valle del arroyo del azul es un lugar encajonado entre paredones que se abren en tremendas gargantas. En esta vertiente de la montaña, durante la bajada, pasamos del ya habitual bosque de lengas a una zona de matorral bajo bastante parecido al mediterráneo (aunque era incapaz de distinguir una sola especie en común!). La nieve había desaparecido, hacía calor, y en las zonas más bajas recuperamos el bosque más oscuro de coihues. Habìa pies enormes, pies centenarios, preciosos...
Más de tres horas de bajada continua pero cada vez màs suavecita nos llevaron hasta un camino amplio, con claras indicaciones hacia el refugio de “El Cajón Azul”.
El paseito ahora era muy agradable, junto al río. Chabones, no os podéis imaginar el color de sus aguas. Turquesas, azulonas, esmeraldas…increíbles. Daban ganas de bañarse en cada rincón, pero el tiempo había empeorado y ahora refrescaba bastante.
De pronto, la senda se estrechaba y el río se encajonaba cada vez más. Y más. Y más. Y mas. Hasta que de pronto, te dabas cuenta de que había que cruzar una garganta de menos de un metro de ancho que salvaba más de 40 m. de profundidad…
ACOJONANTE!!!!.
Lo que hace la cabeza…era un paso largo, de los que das 80 veces en una caminata, pero la caída era mortal…La gente del refugio había habilitado un puentecito de madera para salvar el tajo…mirar para abajo era un espectáculo que yo nunca había visto. Peazo hachazo. Tremendo…
De pronto, a escasos 50 m. siguiendo el sendero, ese valle encajonado petaito de enormes coihues, se abría en una pradera extensa verde limón, coloreada con tulipanes, cerezos en flor, caballitos pastando, riachuelitos de agua marcando el camino de acceso a otra casita de madera, ovejitas con flequillo mirando empanadas al visitante, y 7 gatitos lindos recibiendo a la comparsa… todo tan cuidadito… La releche. De verdad, no sé cómo describir la sensación que me (nos)produjo…Sólo puedo decir que aquello era un hogar…
Atilio es el dueño de aquella joyita. Y un hombre-gnomo de carácter afable, màs majo que las pesetas, del que se podìan aprender muchísimas cosas…su forma de vida, su soledad, su trato. Estupenda persona, de verdad.
Llegamos hacia las 6 de la tarde, impresionados por todo lo que habíamos visto, agotados por la caminata, y muertecitos de hambre porque lo que iba a durar 2 noches, de momento se había duplicado y no nos quedaban víveres en las mochilas. Nada más llegar, Atilio nos acogió con los brazos abiertos, un litro de cerveza que el mismo elaboraba (¡menuda cerveza!!!), un pan casero y un salchichón.
ÑAM, ÑAM, ÑAM.
En el refugio estaban algunos colegas que habían ido a verle y la conversación, amena, nos enganchó hasta bien entrada la noche. Por fin, duchados con agûita bien caliente, bien comidos, y bien bebidos, nos fuimos a descansar. GLORIA DE NOCHE. Estábamos reventaitos!!!
Por la mañana, para variar, nos levantamos bien tarde y nos fuimos a dar un paseo siguiendo el río aguas arriba.
Bonito paseo. Bonita estancia. Excelente lugar…
Nos despedimos de aquella maravilla despues de comer. Mis amigotes habían decidido esa misma mañana continuar su marcha americana la mañana siguiente, y tirar hacia el norte. Yo estaba encantada en aquel lugar…me apetecía conocer cómo se trabaja la madera, cómo se cuida la huerta, como se elaboraba el pan…todo. Partíamos tristes. En el momento de la despedida, que de verdad fue muy especial, apareció Iván.
Era un tipo curioso, vasco, vasco, de boina calada y vara de avellano en mano. ¡Epa ché! (que es lo que tiene tener fuerte acento de la tierra y llevar una buena temporada viviendo en Argentina) ¡pero no os vayáis todavía!!). Iván llevaba un tiempo con Atilio y le echaba una mano con los trabajos de la casa, el huerto, los animales, atendiendo el refugio… A pesar de sus palabras, decidimos, con la boca pequeña, continuar.
La verdad es que, mientras avanzábamos, yo iba pensando todo el rato en còmo darme la vuelta. No tenía mucho sentido para mí pasar un día más en el pueblo, mientras esperaba para marcharme al Calafate. Para eso, prefería seguir en las montañas…
De pronto, Colin se parò. Había que darse un baño en esas aguas!!!!
Aproveché el momento para decir que yo no seguía. Que me quedaba, por lo menos, una noche más. En realidad, a ninguno nos apetecía seguir avanzando. Por otro lado, aquello significaba una despedida inmediata….
¡MENUDO BAÑO DE AGUAS HELADAS!!!!!!
Allí, bajo la lluvia, los cuatro en bolas, jugándonos una pulmonía, pero más felices que unas castañuelas!!! Corriendo, volvimos todos al refugio para calentarnos rapidito…Y la noche fue especial…
Iván era un tío muy interesante. Licenciado en económicas, lo había dejado todo y llevaba tiempo recorriendo Latinoamérica, parando en los sitios que le llaman la atención. Ahora quiere dedicarse a la enseñanza, y había estado el día anterior visitando un colegio de educación alternativa próximo a El Bolsón. Os podéis imaginar cómo enganchó todo aquello a mis compañeros de viaje!! (maestros de primaria todos). Nos contó sus historias, sus viajes, (tambièn habìa estado por Brasil en unas escuelas con los de Movimiento Sin Tierra),y nos fuimos a dormir...
…
A la mañana siguiente, Natxo, Colin y Marcos regresaron a el Bolsón. Yo decidí quedarme. Me gustaba mucho aquello…De todos modos, sabía que volveríamos a encontrarnos, porque con las charlas del vasco, habían decidido quedarse en el pueblo hasta el lunes (era sábado) para ir a ver el colegio del que les habían hablado.
Yo estuve un día más. Echando una mano, plantando lechugas, repollos y brecol, atendiendo el refugio, y elaborando pan (BIEN RICO QUE ME SALIÓ!!) y el domingo Iván me acompañó durante los 10 Km de caminata que separaban el refugio de la carretera por la que se volvía al pueblo…
Y así, me reencontré con mis tres hombres, que habían revolucionado la noche bolseña, y ya se habían hecho colegas de medio pueblo!
Nos invitaron a cenar una liebre con papas los nuevos amigos que se habían echado en un garito la noche anterior, estuvieron tocando la guitarra y elevàndose en esferas musicales subrealistas mientras yo me dormìa en una esquinita del sofà al lado del hijo de trance-woman (una piba pelìn colgada) y al día siguiente, ya sì, nos separamos definitivamente.
Ellos se iban al cole.
Yo, al Calafate.
Lagrimita, lagrimita, que han sido días muy especiales.
Lagrimita, lagrimita, que los echo de menos desde el sur.
Lagrimita, lagrimita, que no me voy con ellos…
¡¡¡GLORIA DE VIAJE!!!
En fìn, muchos besitos a tod@s,guap@s
olguix
ALGUNOS POR CIERTOS PERSONALES
Por cierto, Carol, se me olvidó incorporarte en la lista de mensajes del principio. ¿qué tal va aquello?? Bueno, ya me contarás, desde aquì tampoco quiero saber mucho… Los mails que he ido escribiendo desde el inicio de mi viaje están colgados en la web
http://www.lacoctelera.com/olguita
Por cierto, Eva, he perdido la hojita con los libros que querías que comprase. Mándame de nuevo la relación, porque pasaré un día y medio en buenos Aires antes de mi partida (snif…) y seguramente tendré algo de tiempo
Por cierto, Itziar… ¡pero qué cojones haces en Ibiza!!!... efectivamente, tendremos que hablarlo seriamente detrás de unas cañas en el Ebla…
Por cierto, Fer… no me hagas echar lagrimitas por el sur….te quiero un puñao…y te prometo sesiones de fotos más cortas que las del calvo!
…y tengo muchos más, pero los dejo para otro día, porque llevo 3:46 hs de ciber y me van a soplar 18,28 pesos!!!!
Nos vemos prontito
(snif!, si no es que no os quiera…),
Un beso fuerte,
olga
Botanicator dijo
¿El bosque termófilo es esclerófilo?
3 Noviembre 2005 | 10:56 PM